miércoles, 5 de marzo de 2008

ASHES AND SNOW




La semana pasada se inauguró con bombo y platillo el museo nómada, estructura de bambú que domina buena parte del Zócalo capitalino. El recinto se convirtió instantáneamente en el suceso cultural del año: 30 mil visitantes en tan sólo dos días. Sin embargo, cabría preguntarse cuál es el verdadero discurso de la muestra de Gregory Colbert, así como la tramoya de las políticas culturales del GDF. El siguiente ensayo, “El new age nómada: Ashes and Snob”, aporta una visión crítica que, ante todo, nos advierte sobre los riesgos y perversiones de confundir arte con espectáculo.


El museo nómada: una mentira disfrazada de arte
Por JOSÉ LUIS BARRIOS

Emulando un cuadernillo hindú de papel hecho a mano, recibí el pasado martes 15 de enero una invitación para asistir a la recepción privada organizada por The Rolex Institute con motivo de la pre-inauguración de la exposición Ashes and Snow del artista Gregory Colbert. Desde luego fue un evento con todo y alfombra roja y la asistencia de distinguidísimas personalidades del mundo del arte y la cultura, ese mundo donde se confunde (¿deliberamente?) a la Callas con Maribel Guardia, a López Dóriga con Alain Finkielkraut. Bastó con entrar al recinto nómada de varios millones de pesos y 5 mil 600 metros cuadrados para de inmediato darse cuenta de la obscenidad con la que funcionan las relaciones entre poder, arte y política. Vayamos para tener nuestro propio criterio y que nadie de cuente:

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